Una palabra cargada de imágenes.

Por Filectio - 26 de Julio, 2005, 0:00, Categoría: Citas

Alquimia: palabra pletórica de imágenes que se extienden hasta el infinito.
Sabios iniciados, rodeados de grimorios, inclinados sobre retortas donde borbotean Azufre y Mercurio, mientras el fuego elabora la Gran Obra.
Búsqueda de la misteriosa piedra filosofal capaz de transmutar el vil plomo en oro puro, amarillo y brillante como el sol.
Transformación mística del adepto en hombre regenerado.
Descubrimiento o rehabilitación de conocimientos trascendentales sobre el sistema del mundo.

En una obra reciente, Las innovaciones científicas, tecnológicas y sociales, Dennis Gabor, premio Nobel de física, señala que “el reinado del descubrimiento empezó con la aparición del hombre sobre la Tierra [...] Los inventos tecnológicos y las innovaciones sociales resultan indispensables, aunque no conforman una buena asociación. Esas actividades son el fruto de dos tipos distintos de hombres: desgraciadamente unos y otros se vieron sometidos durante mucho tiempo por una tercera raza de hombres, una raza que no se interesa por las ventajas de la técnica ni por el progreso social sino, únicamente, por el poder”.

Los conocimientos y el método de la industria actual se fundan en una ciencia reciente, fruto del humanismo del Renacimiento y de la mecánica de Galileo y de Newton. Sin embargo, la ciencia es más antigua: el estudio de la alquimia resulta para nosotros, hombres del siglo XX, mucho más importante que el de la vida de los innumerables reyes, príncipes y emperadores que, una vez cumplidos sus cuatro pasos de marioneta por la escena de la Historia, han desaparecido como sombras inútiles.

En el camino que vamos a recorrer se levantan múltiples obstáculos: los alquimistas han escrito en numerosas lenguas –latín, griego, siriaco, árabe, persa, chino–, y las traducciones presentan dificultades. Más aún si se considera que sus ideas están envueltas en un simbolismo oscuro que debe descifrarse. Pero lo más importante es alcanzar un estado de ánimo muy distinto del nuestro o, más exactamente, diversos estados de ánimo: la teoría de Paracelso es más compleja que la de Roger Bacon y la de éste más compleja que la de Zósimo. Hay que recrear todos estos universos y no caer en la trampa de cotejar sin cautela obras escritas en épocas distintas.

La alquimia tiene dos caras: la teórica y la práctica. La alquimia teórica se presenta como un sistema general del mundo; la alquimia práctica extrae consecuencias concretas: por ejemplo, la transmutación en oro. La alquimia nació en el siglo III antes de nuestra era, como síntesis genial de las experiencias de los primeros tecnólogos y de la filosofía griega, heredera de la cosmología babilónica y persa.

Durante dos mil años la alquimia dominó el pensamiento científico en Oriente y en Occidente. El Renacimiento y la supremacía de la cultura impresa sobre la cultura oral le resultaron nefastos. El humanismo condujo a la idea de que el hombre se opone a la Naturaleza y debe dominarla; fruto del libro, la especialización creciente de las ciencias hizo perder de vista la riqueza de la antigua visión del mundo.

Hoy debemos redescubrir la idea alquímica para escapar al peligro creciente que amenaza de muerte a nuestra civilización de especialistas cada vez más especializados.


Lucien Gerardin, 1972.


Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

El Blog

Calendario

<<   Julio 2005  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Categorías

Archivos

Alojado en
ZoomBlog